Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.
Que dificil bajar y poder sonreir
jueves, 16 de febrero de 2012
sábado, 24 de septiembre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
Una melodía que rodea el ambiente, lo ata, hace que el aire se vuelva más liviano mientras prendes un cigarro y el humo se expande lentamente por todo mi cuerpo hasta salir por unos orificios. Un voz triste que acompaña una trompeta que anhela volar, que te hace volar a su ritmo, al ritmo que se une un piano de cola para terminar de expresar algo más que un jazz..
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