
Mil y una vueltas antes de dormir con una lámpara de 40 que titila y amenaza con quemarse, una caja de recuerdos cerrada con un bordadito hecho en el 83´, una taza pintada con un dibujo casero, una calco que no vuela, y la pregunta, ¿cuándo vendrá el sueño a calmar el cuerpo esta vez?
Mil y una vueltas en la cama, edredones simpáticos, texturados, esos que cuentan su propia historia, monologan, monologan, monologan. Y dicen mucho ya sé. Yo, sin ya sés, estoy antes de dormir, observando la titilación amenazante de un mosquito que da vueltas y vueltas, mil y una antes de picarme. Texturada le digo “cuando te decidas, mosquito, voy a posar mi palma en tu estructura y voy a aplastarte”. El dice, “ya sé”.
Mil y una vueltas que pasan por el cuerpo, calcadas, y del cuerpo al deseo de dormir y el deseo da mil y una vueltas antes de que llegue el sueño, dormirse como el cuerpo y como yo en el 83´, cuando fui una lámpara de 40 iluminando un monólogo.